Una vela cada mes
Hay quien pide una sola visita. Otros desean que una vela y una nota vuelvan con las estaciones, en un santuario elegido.
Una vela mensual en Palomeya no es una fecha fija. Sigue el próximo viaje que un peregrino ya hace a ese lugar en el mes pagado. Si no hay viaje, la visita espera; no se extingue.
El santuario sigue siendo él. Palomeya solo envía a quien encenderá lo que pediste y escribirá los nombres otra vez.
Es una costumbre quieta, no una campaña. Una puerta, una llama, el mismo camino recorrido cuando el peregrino ya está en ruta.