San Nicolás en Bari
Bari guarda las reliquias de san Nicolás en una cripta que huele a piedra y a mar. Arriba, la basílica es románica y clara. Abajo, peregrinos ortodoxos y católicos comparten desde hace tiempo la misma sala fresca.
Nicolás es obispo de Mira, amigo de marineros y de niños, un nombre que se dice en griego, en eslavo y en italiano con la misma facilidad. La gente llega con vivos y difuntos en un papel pequeño.
Un peregrino de Palomeya baja esos peldaños, enciende una vela y permanece en el rito que el día permite. Palomeya no habla por la basílica. Envía a un huésped a la tumba y luego de vuelta a la luz de la plaza.
Si Bari está en tu lista, pides una visita a esa cripta: no un documento parroquial, ni que nadie hable en nombre de la iglesia.